
Cambios depresivos, humor triste, indiferencia afectiva, hipoespontaneidad verbal, acinesia, apatía e inercia motriz, falta de iniciativa para la acción, desinterés por el mundo exterior, por el pasado y el futuro. El síndrome dorsolateral se ha conocido como síndrome seudodepresivo porque produce un comportamiento que simula el de un paciente severamente deprimido. Pero la diferencia radica en que el paciente deprimido tiene un afecto triste mientras que el paciente con síndrome dorsolateral tiene un afecto plano, neutro y muestra una sensación de indiferencia general. La característica más notable del comportamiento del lesionado prefrontal dorsolateral es una incapacidad para iniciar y terminar cualquier comportamiento.
Alteración de la flexibilidad cognitiva y conductual: perseveración
Una de las principales manifestaciones del síndrome prefrontal dorsolateral es la perseveración, la cual es una forma de pérdida de la flexibilidad. La flexibilidad cognitiva y conductual es una habilidad de las funciones ejecutivas dependiente de los lóbulos frontales. La alteración de la flexibilidad se puede expresar como conductas de PERSEVERACIÓN. En este caso, el paso de una tarea a otra es imposible y fragmentos de la tarea previa se unen a la nueva.
Alteraciones del comportamiento dependiente del campo
La capacidad para responder a estímulos externos es el primer atributo de un cerebro primitivo. La evolución del cerebro se caracteriza por la transición lenta y laboriosa desde un cerebro que simplemente reacciona hasta un cerebro capaz de sostener una acción deliberada y sostenida. La capacidad de seguir un curso dirigido por un plan interno, surge bastante tarde en la evolución y es paralela al desarrollo de los lóbulos frontales
Dorsolateral: Incapacidad para generar nuevas hipótesis.
- Dificultad para la resolución de problemas complejos.
- Pérdida de flexibilidad mental y acusada tendencia a perseverar.
- Disminución de la fluidez verbal.
- Pérdida de estrategias para realizar nuevos aprendizajes.
- Deficiencias para iniciar la programación motora.
- Dificultad para realizar actividades motoras alternantes.
- Alteración del recuerdo temporal de acontecimientos.
- Trastornos pseudodepresivos.
Alteración de las funciones ejecutivas, lo que genera en el paciente un alto grado de desorganización. Este síndrome se evidencia en los pacientes con trastornos cognitivos, especialmente en aquéllos con rigidez cognitiva, que se refleja por la manifestación constante de conductas perseverativas y la gran variabilidad de respuestas.
Encargada de: Flexibilidad cognitiva
- Planificación
- Memoria de trabajo
- Razonamiento
- Formación de conceptos
- Fluencia verbal
- Programación motora
- Resolución de problema
Se manifiesta como comportamiento desinhibido, pueril, egocéntrico y a veces megalomaníaco o maníaco. Los pacientes siempre se ven optimistas y eufóricos. Generalmente muestran un comportamiento hiperactivo pero improductivo. Hacen de todo y nada. A veces presentan hipersexualidad, bulimia y trastornos vegetativos. También pueden tener trastornos del olfato (anosmia) o trastornos de la visión (hemianopsia) por lesiones de la vía olfativa o visual en su paso por la superficie orbital. El síndrome orbitofrontal se llamaba síndrome pseudo-psicopático, porque algunos pacientes con síndrome orbitofrontal pueden incurrir en comportamientos antisociales. Son individuos con una franca carencia de inhibiciones. No controlan sus impulsos. No tienen control volitivo sobre sus actos aunque tengan consciencia de la inconveniencia social de los mismos.
Orbitofrontal: Trastornos pseudopsicopáticos.
- Cambios de personalidad.
- Desinhibición.
- Irritabilidad.
- Agresividad.
- Ecopraxia.
- Incapacidad para adaptarse a las normas sociales.
- Conducta emocional inadaptada a la situación.
- Euforia.
- Hipomanía.
- Síndrome anético.
Este síndrome provoca una conducta desinhibida, alta tasa de impulsividad y una conducta antisocial. Clínicamente, este síndrome lo podemos ver en los pacientes con escaso control inhibitorio (ausencia o pobre control de espera, control de impulsos y control de interferencia), asociado o no a conducta antisocial.
Encargada de: Control de espera
- Control de impulsos
- Control de interferencia
- Regulación emocional
Este síndrome se caracteriza por desmotivación, apatía, pasividad e inercia. Se evidencia en pacientes que tienen afectado el sistema atencional. Hace parte del sistema límbico ayudando a modular las respuestas autonómicas y emocionales pero tiene también un papel muy importante en tareas de supervisión atencional. Sirve para asegurarse que el procesamiento en otras regiones del cerebro es el más eficiente para la tarea actual. Sus interacciones con la corteza prefrontal permiten seleccionar el proceso de memoria de trabajo adecuado para la acción. Sus interacciones con la corteza posterior sirven para amplificar la actividad de un módulo perceptual sobre otros. La corteza cingulada anterior tiene un papel inhibitorio sobre la expresión de la angustia. Inhibe a la amígdala que expresa emociones negativas. El cíngulo ejerce un control sobre la amígdala moderando la expresión de angustia
Cingular – Ventromedial: Reducción de la actividad espontánea.
- Apatía y pérdida de iniciativa.
- Alexitimia.
- Hipolalia y restricción del lenguaje.
- Laconismo en las respuestas verbales, con frecuencia monosilábicas.
- Trastornos pseudodepresivos.